Ocho semanas de uso en un departamento de dos ambientes, con porcelanato, una alfombra de lana y pelos de un gato de pelo corto.
La compramos con dinero propio y la usamos casi todos los días desde el primer fin de semana. El departamento tiene unos cuarenta metros cuadrados útiles: living, dormitorio, un pasillo corto y el baño. El piso principal es porcelanato gris claro, hay una alfombra de lana de dos por uno frente al sofá y el gato duerme en el mismo sillón, así que la limpieza no es un capricho estético sino una rutina obligada.
Lo primero que anotamos fue el ruido. Con un sonómetro básico a un metro de distancia, la aspiradora marcó entre 74 y 78 decibeles en velocidad alta y bajó a unos 68 en la posición intermedia. En un ambiente chico eso se siente: no se puede escuchar una llamada ni dejar la radio de fondo. La usamos siempre entre las diez y las doce de la mañana para no molestar a los vecinos, y aun así el gato desaparece bajo la cama apenas escucha el motor.
La succión en porcelanato es correcta para pelos y migas. En la alfombra de lana, en cambio, hay que pasar dos veces la misma franja si el pelo está bien adherido. No es una falla grave, pero conviene saberlo antes de comprar: no es una máquina para alfombras de pelo alto ni para superficies muy grandes. Para un departamento como el nuestro, con dos ambientes y un pasillo, el depósito se llena en aproximadamente una semana y media de uso diario.
El punto que más nos llamó la atención fue el filtro HEPA lavable. El manual indica enjuagarlo bajo el grifo y dejarlo secar, pero no aclara cuánto tiempo ni qué pasa si se vuelve a colocar húmedo. Lo probamos: después de un lavado con agua y un secado de apenas cuatro horas, la succión cayó de forma notoria durante los primeros minutos de uso. Al día siguiente, con el filtro completamente seco, el rendimiento volvió a la normalidad. Documentamos el detalle con fotos propias porque no aparece en la guía del fabricante.
El cable es de cinco metros, suficiente para cubrir el living y el pasillo sin cambiar de toma. El tubo se desarma en dos partes y el cepillo para pisos duros se traba con un clip plástico que ya muestra algo de juego después de dos meses. La bolsa no existe: todo el polvo va al contenedor transparente, que se abre con una sola traba y se vacía sin mayor problema, aunque una nube fina de polvo se escapa si no se hace con cuidado.
En resumen: sirve para departamentos chicos con pisos mixtos y una mascota, siempre que se acepte el nivel de ruido y se respete el secado completo del filtro. No la recomendaríamos para casas con alfombras grandes ni para quien necesite aspirar de noche sin despertar a nadie.